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HISTORIA DE EGIPTO

PERÍODO PREDINÁSTICO

 

Nos situamos en el año 5.500 antes de Cristo. Un desierto atravesado por el Nilo, el río de la vida, que periódicamente fertilizaba el valle que se extendía a ambas orillas. El resto del mundo vivía aún en una etapa primitiva, basada exclusivamente en la agricultura y la ganadería, pero el pueblo egipcio predinástico ya fundaba un nuevo mundo. Al igual que los otros pueblos de la tierra, eran agricultores y ganaderos, pero había algo que los distinguía de ellos, y era la elaboración de artículos diversos de piedra, marfil, hueso, cerámica y metal. No se trataba sólo de objetos útiles o instrumentos de uso diario, sino también con la finalidad de embellecer, y embellecerse.

Se comienzan a encontrarlos primeros asentamientos cerca del Nilo.

Las primeras culturas de este período toman su nombre de los yacimientos donde se encontraron sus restos: Badari y Merindé.

Badari se situaba en el Alto Egipto. Aunque practican la agricultura y ganadería, no han dejado atrás la recolección, la caza y la pesca, especialmente. No era una población sedentaria, sino que se movían buscando pastos para su ganado.

Su cultura material se basaba en una cerámica muy bien elaborada a mano, de color rojo, muy pulida y con el borde negro por la cocción boca abajo. No estaba aún decorada.

 

©Vasijas predinásticas. Museo Egipcio de El Cairo.

 

Aparecen también las figuras con formas de mujer, de marfil o barro, probablemente representando la fecundidad.

Por último, destacar que van apareciendo las primeras paletas sin decorar. Eran de piedra, de forma cuadrada,

El otro yacimiento, Merendé, estaba situado en el Bajo Egipto, contemporáneamente a Badari. Era una población agrícola principalmente, y vivían sedentarios. Ya comenzaban a construir las primeras casas fijas, con palos y otros materiales, hundidas en el suelo, y comienzan a aparecer restos de las primeras urbanizaciones.

Respecto a la cultura material, sólo han aparecido figurillas femeninas de fertilidad.

Hacia el año 4000AC, aparece la cultura de Nagada, subdividida en tres etapas:

•  Nagada I (4000-3500 AC) o amratiense, durante el cual la población es más estable, se dedican a la agricultura y la ganadería principalmente, y comienzan a realizar enterramientos con ajuares funerarios.

 Aún no existían las pirámides, ni las hermosas tumbas que conocemos en la actualidad. Las personas eran enterradas en simples fosas en la arena del desierto, colocados en posición fetal, mirando hacia la puesta de Sol, como un símbolo de la muerte del Sol, pero que les daba la esperanza de renacer al nuevo día, quizás a una vida mejor. Un pequeño ajuar funerario rodeaba al difunto. No nos puede quedar duda de que la idea del más allá existe desde tiempos muy remotos. 

 

•  Nagada II (3500-3200 AC) o gerzense, durante la cual comienzan a surgir núcleos de población con centros políticos y líderes. Practicaban, sobre todo, la agricultura, y con ella mantenían también a las personas que se dedicaban a otros oficios.

Los enterramientos son más grandes, con un sarcófago de madera, y un ajuar funerario más importante.

Respecto a la cultura material, destaca la cerámica decorada con escenas de dioses, animales y barcos. Se comienzan a fabricar cuchillos con los mangos decorados, de uso ritual, horquillas y peinetas.

Destaca la producción de paletas, especialmente con forma de animales. Son importantes la Paleta de Manchester, la Paleta de Hathor y la Paleta de Min

 

•  Nagada III. La cultura se v unificando de tal forma, a finales de Nagada III, que muchos autores consideran este período ya como parte del dinástico temprano o protodinástico.

Se produce un gran crecimiento demográfico y los asentamientos son cada vez más grandes, con su organización y sus líderes. Hay importantes movimientos de población, especialmente en el Valle, desde las zonas limítrofes hacia las cercanías del río, y desde el Sur hasta el Norte.

El Norte iba tomando cada vez más importancia por el comercio con Palestina y Siria. Esto hace que incluso los asentamientos en el norte estén mucho más elaborados, y se use más el sur para construir tumbas y templos.

Hay excavaciones de viviendas en Buto, Ibrahim y Tell el-Farkha.

Las tumbas son bastante más elaboradas, tomando la estructura de una casa. Las principales necrópolis se encuentran en Hierakómpolis y Abydos, siendo esta última más importante, y la utilizada hasta el final de la II dinastía.

Las tumbas más antiguas están en el cementerio U y pertenecen a jefes locales, mientras que las de reyes de las dinastías I y II se encuentran en el cementerio B, en Qumm el-Qaab.

Las tumbas del cementerio U están revestidas de ladrillo y tienen varias cámaras. En ellas se ha encontrado abundante ajuar funerario.

En el cementerio U sólo quedan las tumbas, sin superestructuras. También estaban revestidas de ladrillo, tenían numerosas cámaras, cada vez más elaboradas, y disponían de ajuar funerario.

Al norte de Quum el-Qaab, están los recintos funerarios de los reyes enterrados en la necrópolis B.

 

 

©Momia Predinástica. Museo Egipcio de El Cairo

 

Las tumbas de nobles y funcionarios eran construidas en Saqqara, generalmente en forma de mastabas de las que se conservan numerosos restos (Sekhemka, Nebetka, Mereruka.)

Poco a poco se fue expansionando y unificando Egipto, hasta llegar a la unificación total, en tiempos de Narmer.

 

En definitiva, al final de este período, Egipto aún no era el gran imperio faraónico en el que se convertiría por siglos. Sus tierras estaban divididas en provincias o nomos, que acabaron uniéndose en dos reinos:


- El Bajo Egipto (zona del Delta del Nilo), con capital en Buto, representando a su rey con corona roja, cuya diosa principal era Nejeb (diosa buitre).
- El Alto Egipto (Desde el actual Cairo hasta la primera catarata del río), con capital en Hieracómpolis, cuyo rey se representaba levando la corona blanca, y adoraban a Uto (la diosa cobra).

De su gobierno en esta época apenas se tienen datos históricos. Se encontró lo que parece ser parte de la cabeza de una maza datada en esa época, hecha de piedra caliza de 25 cm. de alto, y que fue descubierta, junto con un vaso estrecho perteneciente a mismo personaje, en una expedición a Hieracómpolis, por los arqueólogos Quibell y Green. En el dibujo de la misma, se observa una figura humana con la corona del alto Egipto y el dibujo de un escorpión.


Aunque del llamado "Rey de Escorpión" se ha escrito más leyenda que historia real. No se tienen referencias de que fuera rey de las dos tierras. Sólo suponemos que fue un guerrero, y que posiblemente gobernara en alguna zona más o menos amplia de Egipto...

Otro hallazgo importante fue el de la Paleta de Narmer, trozo de pizarra encontrada en Hieracómpolis, que representa en una de sus caras a un rey con la corona del Alto Egipto, y por la otra, con la corona del Bajo Egipto. La importancia de esta pieza no es sólo histórica, también artística, ya que sienta las bases para las artes plásticas desarrolladas posteriormente: perspectiva jerárquica (los personajes de más rango se representan en tamaño mayor), personajes representados con la ley de la frontalidad, y narración ordenada de los hechos. Por las escenas representadas en ella, se supone que Narmer era un rey del Alto Egipto, que sometió al pueblo del Bajo Egipto, unificando así las dos tierras, bajo el amparo de la diosa Hathor...

También se han encontrado evidencias sobre Narmer en un cuenco de pórfido hallado junto a millares de otros vasos descubiertos bajo la pirámide escalonada de Djeser, construida con posterioridad.

El debate se centra actualmente entre los especialistas, sobre si Narmer y Menes son la misma persona. La teoría más aceptada es que sería la misma persona, que cambió de nombre tras la unificación egipcia. Su sucesor fue Aha.

Podemos considerar que la Paleta es la primera prueba de la unificación de Egipto, ocurrida hacia el año 3.100 antes de Cristo, que daba paso al Período Dinástico Temprano.

©Paleta de Narmer. Museo Egipcio de El Cairo

 

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