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HISTORIA DE EGIPTO

IMPERIO ANTIGUO

 

Se puede considerar que el Imperio antiguo comenzó hacia el año 2.686 A.C., y lo formaron las dinastías III a la VI , siendo las tres primeras dinastías de apogeo, y la última de decadencia, que llevó al primer período intermedio. Se puede considerar el primer ciclo histórico unitario de Egipto, y el primer Gran Estado de la historia de la humanidad.

Comenzaremos dando algunos datos interesantes sobre la III dinastía (2686-2613 AC). Su fundador fue Sanajt-Nebka, hijo de Jasejem y una esposa secundaria, aunque nos queda muy poca información sobre el mismo, salvo que pudo ser el iniciador de la mastaba, que sería la base de la pirámide escalonada de Dyeser.

Sobre quien sí han quedado restos, y se considera el verdadero iniciador del Imperio Antiguo, es Dyeser. Este rey incluyó numerosos cambios que llevaron a Egipto a una época de esplendor. Uno de los cambios más importantes fue la introducción de Ra en su panteón. Llegó a ser el dios principal, y se le asoció al culto real. Prueba de ello es la construcción de la primera pirámide y el complejo religioso de Saqqara, que simbolizaba la asociación del culto al faraón y el culto a Ra. Todas estas ideas constructivas salieron de la mente de Imhotep, arquitecto egipcio que ganó, por méritos propios, una posición dentro del panteón, llegando a identificársele como hijo del dios Ptah. En el citado complejo se crearon espacios que pudieron servir para celebrar fiestas Sed.

 

©Estatua de Dyeser (Zoser). Museo Egipcio de El Cairo

En este período, el faraón dominaba al clero, ya que él era el Sumo Sacerdote, y él mismo elegía a sus miembros. También elegía y dominaba a los altos funcionarios del estado, comenzando a organizar las administraciones provinciales, dirigidas por funcionarios.

El sucesor de Djeser fue probablemente Sejemjet, cuya pirámide se encontró al lado de la de su predecesor, y su nombre inscrito en las minas de Wadi Maghara, en general, todos los reyes de la III dinastía mostraron interés en estas minas del Sinaí.

Otro rey de la dinastía fue Khaba, al que se le atribuye la construcción de la pirámide escalonada de Zawiyet el Aryan, y cuyo nombre aparece en las vasijas encontradas en la misma.

Se conoce muy poco del resto de faraones de esta dinastía, pero se sabe que fueron los que iniciaron la colonización del Sinaí y de Nubia, así como contactos con Palestina.

Hacia el 2.613 A.C. comienza la IV Dinastía. Nos han llegado muy pocos datos históricos de la misma, pero han dejado un amplio repertorio de monumentos, prueba de la prosperidad y la estabilidad de este período. El fundador de la dinastía fue Seneferu, hijo de Huni y una concubina, y casado con Heteferes I, también hija del mismo rey, para legitimar su reinado. Se le atribuyen tres pirámides: La pirámide romboidal, la pirámide roja de Dahshur y la falsa pirámide de Médium, además de numerosas obras en templos y capillas. Reinó 24 años, según el papiro de Turín. La llamada Piedra de Palermo registra sus edificaciones y sus campañas en Nubia.

Seneferu comenzó una gran actividad militar, realizando campañas en Nubia y Libia, en las que probablemente hizo miles de prisioneros. Estas campañas sirvieron para ampliar los dominios egipcios, así como para conseguir recursos de los que Egipto no disponía, como especias y pieles de animales.

Continúa interesado en las minas del Sinaí, pudiendo llegar a dominara la población de esta zona y obligándolos a explotar dichas minas.

También realiza una expedición al Líbano para obtener madera con que construir ataúdes y barcas solares.

Tuvo fama de buen rey dejó a Egipto en una situación muy próspera. Murió siendo enterado en la pirámide de Dashur.

Fue el primer rey cuyo nombre apareció dentro de un cartucho (shenu).


©Estatua de Seneferu. Museo Egipcio de El Cairo.

 

El sucesor de Seneferu fue su hijo Jufu (Keops), que, según Herodoto, fue un tirano que obligó a su pueblo a construir la Gran Pirámide durante veinte años, llegando incluso a prostituir a su propia hija para obtener más riqueza. Dice también Herodoto que cerró los templos e impidió hacer sacrificios. [Primero cerró todos los templos y les impidió hacer sacrificios; y después, ordenó que todos los egipcios trabajaran para él.Y Queope llegó a tal grado de maldad que, falto de dinero, colocó a su propia hija en un burdel.](Herodoto. Historias). Aunque para la mayoría de los egiptólogos, esta leyenda negra viene del odio de los griegos a los egipcios.

Jufu era un erudito, estudioso de la historiografía sagrada de Egipto y construyó la gran pirámide, no con esclavos según el concepto actual, sino con maestros que tallaban cada piedra, especialistas en geometría y obreros remunerados, como demuestra el reciente descubrimiento de la ciudad de los obreros en Guisa.


Respecto a los sacerdotes, Jufu quiso tenerlos controlados, por lo que designó como sumos sacerdotes de los templos más importantes a sus parientes cercanos. Se supone que mantuvo al país en paz y no hubo problemas que no pudiera resolver su gobierno. Su reina fue Meritites.

Su heredero era Kawab, aunque murió antes que su padre. Su otro hijo, Djedefra se casó con al esposa de Khufu (Hetepheres I). Su reinado fue muy corto, aunque sabeos que fue posiblemente enterrado en el complejo funerario que construyó en Abu Roash.

 

©Pirámides de Jufru, Jafra y Menkaura

 

A Djedefre lo sucedió su hermano Jafra (Kefrén), otro hijo de Jufu, que tomó el título de Hijo de Ra, siendo así el primer faraón que se consideraba de naturaleza humana y divina, lo que no cambió demasiado a lo largo del reinado de las demás dinastías. Promovió su propio culto como dios, y se hizo construir una pirámide colosal y una esfinge, que simboliza su identificación con Ra. Algunos investigadores siguen creyendo en la existencia de cámaras bajo la esfinge, pero la mayoría de egiptólogos rechazan esta idea. Su reinado no está marcado por ningún acontecimiento histórico relevante, por lo que se supone una etapa de paz y prosperidad.

La religión comenzó a estar al servicio del estado, ya que los funcionarios se convirtieron en sacerdotes del rey, y los sacerdotes participaban en la vida política. Por ello, tenía control absoluto en todos los ámbitos de la vida egipcia. Su reina fue Hetetenka. En el Museo de El Cairo se conserva una magnífica estatua de diorita, representando a Jafra, abrazado por el dios Horus, que protege a la monarquía.

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©Esfinge de Giza.

Tras el fugaz reinado de otro hermano de Kefren, subió al trono su hijo Menkaura (Micerinos).
Micerinos volvió a abrir los templos y a permitir el culto. Se le considera un faraón más humano que sus antecesores. [como no le agradaron los actos de su padre, abrió los templos y dejó que la población, oprimida hasta la extrema miseria, volviese a sus trabajos. y de todos los reyes fue para el pueblo el que dictó más justas sentencias.] (Herodoto. Historias).

También dejó tras de sí una gran construcción, una pirámide de dimensiones algo menores a las de Keops y Kefrén. También nos han quedado conjuntos escultóricos del rey con dioses, como Hathor.

Su sucesor Shepseskaf, abandona la idea de la construcción de pirámides, y se entierra en Saqqara, en la Mastaba de Al-Faraum. Reinó solo cuatro años y murió sin descendencia masculina.

La Dinastía IV desapareció.

La Dinastía V comenzó hacia el 2.494 A.C., con el reinado de Userkaf. Éste reinó siete años, y sabemos que ascendió al trono al casarse con Hentaues, hija de Menkaura. Favoreció a los nobles con donaciones e inició una autonomía política. Construyó un templo solar en Abusir. Los templos solares eran abiertos, y en ellos se encontraba la piedra ben-ben, predecesora de los obeliscos.

Sahura fue un guerrero, que reinó durante 14 años. Se enfrentó a los libios, asiáticos e hizo intercambios comerciales con Punt. Su tumba está en Abydos.

Le sucedió Neferirkara-Kakai. Este rey, según figura en la biografía de su arquitecto Weshptah, tras la muerte de éste, le otorgó una magnífica fundación funeraria, debido a la gran amistad que les unía.

El siguiente sucesor, Shepseskara -Necheruser, del que no se sabe a ciencia cierta si reinó o no. A continuación reinó Neferefra-Isi, que construyó un templo solar. Seguido de Nyuserra-Iny, que gobernó junto a su reina Reputneb durante treinta años. La leyenda lo caracteriza como "aplastador de todos los países"

De Menkauhor-Ikauhor se conserva una inscripción en Sinaí, y en el decreto real de Dashur.

Dyedkara-Isesi reinó durante 30 años, y nos legó los papiros de Abusir y un vaso conservado en el museo del Louvre.

El último rey de esta dinastía fue Unis, que construyó un monumento en elefantina, y una pirámide e Saqqara, en la que grabó los textos de las pirámides, una guía para ayudar al rey a ir al más allá.

De todos modos, poco se sabe de los faraones de esta dinastía, aunque lo que se sospecha es que los sacerdotes de Heliópolis comenzaron a adquirir de nuevo más protagonismo, pudiendo incluso imponer a su faraón. Aumentó el gasto del estado en cultos, tanto en construcción de templos, como en donaciones económicas y de tierras al clero. Esto hizo que los templos alcanzaran autonomía jurídica y llegara un momento en que los reyes no pudieran enfrentarse a ellos, ni a una nobleza creciente en la época, como consecuencia de privilegios dados al clero, que heredaban sus familiares. La política se estaba centralizando, llegando a desaparecer los nomarcas y otros cargos administrativos. Los últimos faraones de la dinastía no disponían de recursos económicos para construir templos ni para mantener al clero. El clero, la nobleza y el poder administrativo, estaban en crisis. Volvieron a resurgir los nomos, las administraciones locales y los dioses y tradiciones locales.

Además, los estudios actuales revelan que a finales de la V dinastía, se produjo un cambio climático, que conllevó una fuerte bajada del Nilo, debido a una gran sequía y un aumento de las temperaturas, que provocaron la desertización del terreno, agravada por la invasión de las dunas del desierto, y la degradación de las tierras del Delta. Este cambio climático afectó prácticamente a todo Oriente Próximo.

La consecuencia fue el colapso del Imperio Antiguo, un espectacular aumento de la mortalidad y un descenso de la natalidad muy importante, probablemente producidos por la hambruna.

Al haber menos mano de obra, descendió la actividad agrícola y constructora.

La administración se vio obligada así a proteger más de cerca de las provincias, lo que contribuyó a descentralizar el poder.

La VI dinastía es una continuación de la anterior. Su primer faraón fue Teti, que supuestamente llegó al trono al casarse con una hija de Unis. Teti tomó por nombre "el que pacifica las Dos Tierras", lo que puede darnos una ida de los problemas que debía tener Egipto en esta época.

Un personaje muy importante del momento fue el visir Mereruka, que se casó con la hija del rey, Seshseshet, del cual se conserva una magnífica mastaba en Saqqara, junto a ala pirámide de Teti. Este rey murió asesinado.

Le sucedió Userkara, de reinado muy corto de apenas un año, y sin dejar apenas restos históricos.

El siguiente rey fue Meryra-Pepi I, cuyo comandante del ejército, Uni, combatió con los beduinos hasta legar a Palestina. Los últimos años de su reinado fueron en corregencia con Merenre-Antiemsaf I. Les sucedió su hermanastro Neferkara-Pepi II, en cuyo reinado se empieza a ver una decadencia del Imperio.

Las provincias tenían cada vez más poder, y la política exterior se iba complicando cada vez más. Reinó más de 40 años, y le sucedió Merendé II.

Cerrando la dinastía, la reina Nitocris, de la que no han quedado datos históricos.

Era el final del Imperio Antiguo.

 

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