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COLABORACIONES Y OPINIONES

 

Mis queridos soñadores. Gabriel Silva nos envía este relato biográfico-artículo sobre su visión particular de las pirámides. Este artículo, como comprobaréis, no va en la línea de ideas de Egiptodreams, y los administradores no tenemos que estar necesariamente de acuerdo con su contenido, pero nos parece respetable e interesante. Además, como siempre decimos, la web es libre... y vosotros también...Saludos.

 

A LOS EGIPTÓLOGOS DEL SIGLO XXI



Cuando tenía cuatro años mi padre me regaló el primer libro: "Africa
Misteriosa". Todo el libro era encantador y como ya sabía leer lo disfruté
como pocos en la vida. Pero lo que más estremeció mi alma fue la parte de
Egipto. Las imágenes de las pirámides me hacían suspirar una y otra vez, mi
pequeña mente parecía alcanzar cosas que hoy todavía apenas vislumbro. De
aquello hace casi 45 años, pero jamás se borraron de mi memoria aquellas
impresiones, que recuerdo como si fuese ayer.


También hubo un sentimiento triste, algo que me dejó perplejo y que nunca
pude aceptar respecto a aquellas auténticas maravillas hechas por manos
humanas... Al final del capítulo decía que se trataba de tumbas de tales y
cuales faraónes. Salí corriendo a decirle a mi padre que allí había un
error, que se habían equivocado, que aquello no podía ser tan maravilloso y
servir sólo para enterrar a una persona, aunque fuese un faraón.


Mi padre simplemente me dijo: Eso pienso yo también, pero todo el mundo dice
que es así. Quizá cuando seas mayor lo podrás averiguar.


Y así ha sido. He dedicado la vida a estudiar las pirámides. No sólo las de
Egipto, sino antes que nada, todas las de América, donde también hay
muchísimas y aún se siguen descubriendo. De hecho, descubrí un hermoso
conjunto piramidal en 1989 en la selva peruana, donde hacía testeo de
minerales. El sitio, que hoy ya es más conocido, se llama Paratoari, pero
sigue siendo casi inaccesible, excepto para los aborígenes y los medio
salvajes como yo, que me pagaba los estudios de antropología haciendo
exploraciones en la jungla.


Desde la ventana del hotel Meridian Pyramid, en El Cairo, hace unos meses
pude contemplar por fin las grandes pirámides de Gizeh. Fue una experiencia
increíble. No las había visto antes porque llegamos de noche al hotel. Ya no
fue sólo suspirar como cuando las vi en aquel primer libro, sino que aún
después de haberlas estudiado profundamente toda la vida, teniendo cientos
de planos, medidas, teorías constructivas, mediciones escrupulosas y
montones de videos... Me puse a llorar como un niño. Una mezcla de alegría y
vibraciones del alma que me superaron en todo sentido.


Andando por diversos lugares cercanos, como Saqqara, Dahshur, Abu Rawash,
etc., tras haber tenido durante seis años (1984-1991) un laboratorio
dedicado a la investigación física de las pirámides, confirmé -una vez más-
que aquellas maravillas jamás fueron tumbas, que no pudieron hacerse con los
medios constructivos que proponen los arqueólogos "ortodoxos", que aquellas
obras no se hicieron para la muerte, sino para la vida. Para los vivos, no
para los muertos. Cierto es que hay un fondo espiritual muy grande y
profundo en las pirámides, en sus construcciones y en sus constructores.


Mi gran obsesión científica no era la física, pero ella me dió parte de las
respuestas que buscaba. Acordé con un pequeño equipo de investigadores en
física cuántica, que yo me haría cargo de sostener el laboratorio que ellos
querían hacer porque sabían que las pirámides acumulan gran cantidad de
neutrinos (unas partículas subcuánticas, 13,7 millones de veces más pequeños
en masa que un electrón y que parecen ser los "ladrillos fundamentales" de
la materia). A cambio, yo dirigiría la investigación y sería propietario de
los descubrimientos relacionados a asuntos arqueológicos y antropológicos,
como ellos serían los autores de la parte física.


En esos años descubrimos tantas cosas que no se pueden ni siquiera
sintetizar en un artículo, por eso escribí el libro "Tecnología Sagrada de
las Pirámides" a solicitud de mi Amigo Pedro Amorós, Presidente de la
Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas. Ha sido editado por
la madrileña editorial Belgeuse y se encuentra en el Corte Inglés.


No es el primer libro que trata sobre las pirámides sin hacer caso de las
teorías que defiende la ortodoxia académica, pero es el más completo en el
sentido de las utilidades de las pirámides y de los complejos en las que se
enmarcan, algunas normas de uso y los descubrimientos fundamentales de aquel
laboratorio en el descubrimos -por ejemplo- que la verdadera molécula de
agua está compuesta por cinco monómeros de H2O, formando una pirámide de
cerca de 52º de inclinación de sus caras... O sea igual que la Gran Pirámide
de Gizhe (o Giza). Lo que indica que los constructores sabían de física
cuántica y de química mucho más que nosotros. Respecto a los métodos
constructivos, tran décadas de consultar con albañiles, aparejadores,
arquitectos, ingenieros, petrólogos, etc., seguimos sin saber cómo pudieron
hacerlas.


Un gravísimo problema de la arqueología, la antropología y la egiptología,
es que los arqueólogos no consultan nunca a otros profesionales, aunque
tengan problemas para sacar unas simples cuentas. Veamos un ejemplo:
Si la historia oficial habla de 20 años para construir la "Al-Ahraum" -La
Luz- (la llamada "de Keops"), pues debieron proyectarse en plano, cortarse,
pulirse, transportarse y colocarse unos 2.800.000 bloques de los cuales los
más pequeños pesan cerca de 2.500 Kilos. ¿Cada cuánto tiempo estaba listo
cada bloque?.


Si el año tiene 31.536.000 segundos, son 630.720.000 segundos en 20 años.
O sea que debió ponerse un bloque cada 225 segundos y un cuarto, es decir
cada 3,7 minutos. ¿Es posible para nuestra más moderna tecnología poner un
bloque así cada menos de cuatro minutos?. La respuesta de los más audaces
ingenieros es que eso es absolutamente imposible.


Si a eso le agregamos que las supuestas rampas (de las que no existe ni el
más minúsculo ladrillo o piedra) habrían tardado diez años en construirse,
quiere decir que la teoría que se enseña como "cosa indiscutible" es una
auténtica burrada. No sólo por lo absurda, ante la más elemental cuenta de
primer grado de la primaria, sino por la actitud de seguir enseñando como
válido lo que a todas luces carece se sentido.


Descubrimos por qué y cómo funcionan las pirámides, ahora en Cuba existe una
certificación oficial de los efectos bacteriostáticos, sedantes,
miorrelajantes y analgésicos, dictada por el Consejo Científico Nacional de
Medicina tras decenas de miles de pacientes tratados con pirámides en
pequeña escala, entre 40 centímetros y dos metros de base. ¿Hasta cuando va
a sostener la egiptología que las pirámides fueron tumbas, cuando jamás se
halló un jeroglífico auténtico en ellas, ni material fúnebre, ni cadáver
alguno?. Cierto es que se han encontrado algunas víceras en algunas y un
cuerpo en un pozo de la pirámide escalonada (seis hallazgos de restos de
desconocidos en total, sin ningún elemento funerario, en un total aproximado
a 117 pirámides que hay registradas en Egipto).


Decir que esas partes halladas fueron de los difuntos que mandaron a
construir las pirámides, equivale a decir que el bolígrafo que me encontré
en la pirámide de Abu Rawash, era del arquitecto de Diedefre o con el que
firmó la sentencia de muerte de su esposa Meritites Iª. Resulta una
deducción bastante absurda ¿Verdad?. Pues no menos absurda que la mayoría de
lo que nos cuentan los arqueólogos desde hace un par de siglos.


Por eso es imperiosamente necesario que los jóvenes arqueólogos cambien
rápidamente de rumbos, que abran sus mentes, que PIENSEN POR SI MISMOS en
base a la documentación real existente, dejando de repetir la historia como
loros.


Cierto es que resulta difícil luchar en el medio académico contra un millar
de autores de libros cuya "clientela cautiva" para sus libros son los
estudiantes, que tienen necesariamente que repetir lo que los profesores
quieren oír. Pero luego de obtener sus títulos deben empezar la verdadera
carrera, por que la arqueología tiene una altísima responsabilidad ante la
sociedad y hasta ahora no ha cumplido con ella. Parece más un hobby
intelectualoide que no aporta nada realmente útil, pero debe revertirse y
ocupar el lugar que merece, descubriendo plenamente los enormes valores que
nos han legado las antiguas civilizaciones. Impresionantes conocimientos
médicos, físicos, arquitectónicos y de toda clase, están sin aprovechar por
que unos pocos "ortodoxos" se empeñan en sostener lo insostenible.


Mientras ellos nos tratan de "piramidiotas" a los heterodoxos, nosotros
fabricamos camas y casas piramidales donde la gente no se enferma, se cura
de un montón de pestes y aunque no creemos que sea una panacea absoluta, es
lo más parecido que hay, sólo con su efecto corrector de las moléculas de
los líquidos y su poder bacteriostático selectivo (no mata a las bacterias,
sino que las infecciosas se mueren de hambre por que hay descomposición
orgánica -como la digestión- pero no hay putrefacción).


En fin, amigos arqueólogos y egiptólogos, estáis invitados a participar en
la revolución intelectual y tecnológica del siglo XXI. Es cuestión de poner
Amor, Inteligencia y Voluntad, que el niño que llevamos dentro no pierda sus
mejores sueños, pero que el adulto piense por si mismo y obre según su
conciencia, no según los dictados de la jerarquía académica. Como decimos
los piramidólogos: "No sabe más de pirámides quien más respuesta tiene, sino
quien más preguntas se hace". Hay mucho por descubrir y hace falta un
ejército de nuevos arqueólogos dispuestos a resucitar la arqueología,
sacándola del estado de fósil académico en que se encuentra. Hay verdaderas
"momias" ocupando sillones en muchas universidades, que hablan de
"evolución" pero van contra ella negando todo punto de vista distinto. No
saben decir "no sabemos", no quieren escribir más libros por que ganan mucho
con los que ya escribieron repitiendo y copiando. No están dispuestos a
abandonar sus cátedras ni a cambiar el discurso.


No son científicos, sino "Tirano-saurius academicus". Hay que estudiar
mucho, e investigar mucho más para que las cosas cambien a mejor, hay que
ocupar esos sillones pero con una mentalidad muy diferente, abierta y sana.
Que Sekhmet guie los pasos de los que deben estudiar el legado de los dioses
y revelarlo a la Humanidad.


Un Fuerte Abrazo
Gabriel Silva
www.piramicasa.com
piramicasa @ gmail.com

 

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